Una fuerte señal de organización vecinal se vivió en Fiambalá, donde entre 40 y 50 personas participaron de una reunión abierta para analizar la situación que atraviesa la comunidad frente al accionar de la empresa minera Zijin-LEX. Del encuentro formaron parte vecinos, integrantes de cámaras empresarias y representantes de organizaciones intermedias de la ciudad.
La convocatoria tuvo como eje principal el reclamo por la falta de información clara, controles efectivos y respuestas concretas por parte de las autoridades ante las actividades de la empresa. Según expresaron los asistentes, existe una creciente preocupación por el impacto ambiental, social y económico que estaría generando Zijin-LEX en la zona.
Durante la reunión se consensuó avanzar en un plan de acción que incluye la difusión masiva de un documento elaborado por los propios vecinos. El mismo será entregado casa por casa, con el objetivo de informar a la comunidad sobre la situación y sumar más apoyo al reclamo.
“No podemos seguir mirando para otro lado. La gente tiene derecho a saber qué está pasando en Fiambalá y qué tipo de controles se están haciendo”, fue uno de los planteos que se repitió durante el encuentro.
Además, se resolvió que el lunes 26 a las 20 horas se realizará una nueva reunión en plaza pública FME de Fiambalá, donde se definirán los pasos a seguir y posibles medidas de acción directa, si no hay respuestas institucionales.
Los vecinos expresaron que el malestar no es nuevo, pero que ahora se decidió dar un paso más firme en la organización. Denuncian falta de transparencia, ausencia de información oficial clara y una sensación generalizada de desprotección frente al avance de la empresa.
También se cuestionó el rol de los organismos de control y de los representantes políticos, a quienes se les reclama mayor presencia, acompañamiento y compromiso con los intereses de la comunidad local.
“Fiambalá no puede ser una zona liberada. Necesitamos que se controle de verdad y que la empresa rinda cuentas a la gente”, señalaron desde uno de los grupos organizadores.
La reunión del lunes será clave: allí se evaluarán medidas concretas de visibilización y presión social para exigir:
Información pública y accesible
Controles ambientales reales
Participación de la comunidad en las decisiones
Respuestas de la empresa y del Estado
Mientras tanto, el documento vecinal comenzará a circular por los barrios para que cada familia conozca el reclamo y pueda sumarse.