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Putin y el abandono de sus aliados: un patrón que se repite en Siria, Venezuela, Cuba e Irán

El Kremlin no reaccionó para auxiliar a regímenes que le habían jurado lealtad a cambio de protección. La guerra en Ucrania expuso los límites militares y geopolíticos de Moscú.
21/01/2026 09:08 | Internacional
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Cuando Rusia decidió intervenir en Siria en 2015 para sostener al régimen de Bashar Al-Assad, Vladimir Putin prometió respaldo total. Durante años, Moscú brindó apoyo militar y diplomático, bloqueó resoluciones en la ONU y bombardeó zonas rebeldes. Sin embargo, con el avance de la guerra en Ucrania, Rusia redujo su presencia en Medio Oriente y, ante la ofensiva final de los rebeldes liderados por Ahmed Al-Shara, Al-Assad quedó sin respaldo efectivo. Desde Moscú solo recibió una oferta de asilo y evacuación.

La invasión rusa a Ucrania, iniciada en febrero de 2022, dejó en evidencia dos límites centrales: la dificultad para sostener varios frentes al mismo tiempo y la incapacidad de ejecutar campañas rápidas y decisivas. Ese escenario condicionó la política exterior del Kremlin y debilitó su red de alianzas.

El mismo patrón se observó en Venezuela. Nicolás Maduro había estrechado vínculos con Rusia durante años y había recibido equipamiento militar y asesoramiento. Sin embargo, cuando fue capturado por fuerzas estadounidenses en Caracas, Moscú no intervino. No hubo alertas ni asistencia concreta, pese a los antecedentes de cooperación bilateral.

En Cuba, el desgaste también es evidente. La isla atraviesa una profunda crisis económica, social y energética, sin respaldo financiero significativo por parte de Rusia. Dirigentes cubanos observan con preocupación el retroceso de Moscú como garante externo, en un contexto de creciente aislamiento internacional.

En Irán, el malestar se manifestó tras un ataque aéreo israelí sobre objetivos estratégicos en territorio iraní. No hubo alertas rusas previas ni respaldo operativo, a pesar de la cooperación militar entre ambos países. En Teherán se interpretó como una falta de reciprocidad, luego del suministro iraní de drones y tecnología a Rusia en la guerra de Ucrania.

Estos episodios reflejan un debilitamiento de la capacidad rusa para sostener compromisos con sus aliados. La combinación de presión militar, desgaste económico y aislamiento internacional redujo el margen de acción del Kremlin, que hoy prioriza el conflicto ucraniano por sobre sus alianzas periféricas.

En América Latina y Medio Oriente, la percepción es cada vez más clara: las promesas de protección de Moscú no siempre se traducen en hechos cuando sus aliados enfrentan su momento más crítico.

Temas: #Politica

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